Literatura feelgood, ¿un reclamo de los lectores?

Cozy fantasy, cozy mysteries... ¿cada vez necesitamos menos aventuras y más sentirnos bien con lo que leemos?

A todos los gusta una buena historia de fantasía, llena de acción, con guerras, luchas, batallas y combates a muerte. Es algo que ha perdurado en el tiempo desde hace tanto tiempo que ya en la Edad media eran populares los cantares de gesta y las historias de héroes derrotando dragones. Entonces… ¿por qué estamos viendo un aumento en la literatura feelgood? ¿por qué la fantasía, que siempre ha ido ligada a aventuras y acción, ahora tiene su espacio también? ¿Será que nos hemos cansado de tanto movimiento y de vez en cuando el cuerpo nos pide un té calentito, el video de Youtube de la chimenea de fondo y una historia que case con esa estética?

Siendo sincera, si cuando era adolescente y leíamos Canción de hielo y fuego me hubieran dicho que inauguraría mis lecturas de 2024 con La casa en el mar más azul, donde un funcionario visita un orfanato con niños con poderes y el máximo de acción que ocurre son unos pueblerinos enfadados me habría echado a reír y me hubiera cerrado en banda a leer nada medio parecido. Y aquí estamos ahora, devorando un libro de casi 500 páginas de TJ Klune sobre un señor que bebe té con la muerte, ¿qué ha pasado en estos últimos años?

Yo cada vez necesito en mi vida más espacios en los que las historias sean felices y los personajes no sufran más que yo teniendo que ir a trabajar todos los días.

Y es algo que comparto con muchos lectores que, al igual que yo, cuando eran adolescentes querían un buen combate a muerte y ahora prefieren leer como dos amantes pasean por París, sabiendo que van a tener su final feliz. Quizá sea por eso que dicen de que la realidad siempre va a superar a la ficción, sobre todo en lo malo y en lo que nos hace acostarnos todos los días con la cabeza revuelta de tanto darle vueltas a lo mismo. Es en ese momento donde una casa en un mar cerúleo te puede sacar una sonrisita. O un fantasma muy adorable te hace llorar porque quiere cumplir en una semana los sueños de toda una vida.

Sin duda creo que la literatura feelgood es un reclamo de lo que los lectores necesitamos de vez en cuando en nuestras vidas, de la pura necesidad de evasión que siempre nos han dado los libros y que necesitamos, una vez más, que vuelvan a darnos.

Y me encanta como poco a poco vamos normalizando que se extienda a todos los géneros, teniendo cozy mysteries, una adaptación feelgood del thriller, algo que parecía imposible, cozy fantasy, donde no existen las duras y sanguinarias y seguramente pronto cozy space opera o ciencia ficción.

Hemos conseguido dejar atrás la creencia de que estos libros eran exclusivos del romance y hacer que todos los lectores tengan cabida en el cozy. Al fin y al cabo… ¿qué sentido tendría que no fuera así?

Este artículo pertenecen al número 39 de la revista Perdiendo el rumbo, puedes leerlo completo en el siguiente enlace: