Leer Celina ha sido como sumergirme de lleno entre las montañas en las que ocurre la historia. Me he imaginado en todo momento un paisaje con todos ocres y marrones, lleno de las hojas secas del otoño y donde, a pesar de que se puede respirar la paz y tranquilidad del monte, en todo momento te sientes observado, porque siempre hay alguien mirando, aunque tú no lo sepas.
Maixa Rote nos presenta una novela en la que se habla de muerte, de leyendas, de arte, de miedo y de pasados oscuros, donde nunca puedes confiar en lo que ves, porque la realidad es muy distinta. En el palacete de la Viñaza habitan tres personas y el ama de llaves; dos de ellos, hermanos, los marqueses de Saint Lary, atractivos hombres que siempre saben qué decir y que, al mirarlos, quedas hechizada por su presencia. Después, está Celina, una joven que enamora a todo el que tiene la suerte (o no) de pasar tiempo con ella, pues aparece y desaparece sin dar explicaciones ni dejar rastro. Cuando Nelle llega al palacete, parece que tiene una tarea muy sencilla: pintar un retrato de los tres habitantes para que pasen a la posteridad. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que no es tan sencillo. Los marqueses no parecen más que darle esquinazo, Celina es más un ente libre que aparece y desaparece a su antojo y por mucho esfuerzo que intenta ponerle a su tarea, pasa más tiempo sola que trabajando.
El pueblo está prohibido, no entrar al cobertizo, no ir a las habitaciones de la casa que están cerradas… Pronto Nelle se empezará a plantear si ha hecho bien aceptando ese trabajo… o nunca debió pisar el palacete de la Viñaza.
Admito que cuando cerré el libro, supe que había caído en el hechizo de Maixa por completo. No esperaba los giros que nos iba presentando y me encantó estar en vilo durante toda la lectura, sabiendo que algo no iba bien, pero sin terminar de identificar por qué. La autora tiene una pluma admirable, que combina muy bien con la estética de su libro. Todos los capítulos están narrados por Nelle, pero en algunos, bel tono y la forma de narrarlo es mucho más oscuro y las páginas de esas partes son negras, algo que me ha parecido muy original y que le da al lector la sensación de estar dentro de la mente retorcida de Nelle.
La combinación de las leyendas del Pirineo es lo que más me ha gustado y es que no solo podemos conocer en el libro la leyenda de Celina, sino de otras figuras de la mitología pirenaica que te dejan con mucha intriga por conocerlas un poco más. La verdad es que he disfrutado muchísimo esos personajes.
Comentar que Libellum, la editorial, ha hecho un gran trabajo de maquetación y corrección y es que da gusto leer un libro al que se nota que le han puesto tanto mimo.
Mis dieces a los profesionales que han trabajado en Celina.
Siempre da gusto leer libros en los que se nota que desde la autora hasta los lectores le ponen mucho cariño.
La verdad es que sería una maravilla descubrir Panticosa, los baños naturales, el palacete y los alrededores en persona. Cuando un libro te hace tener la necesidad de ver los paisajes que describen unas páginas, es que la novela te ha conquistado por completo.
Por cierto, en nombre de todos los que hemos leído Celina y los que lo haréis, sabed que Maixa Rote ya tiene una denuncia ante el comité lector.
Arida es la primera novela de la autora, que también está publicada con Libellum y estoy segura de que pronto le daré una oportundad.
Estoy deseando volver a leer a Maixa en sus próximas novedades, pues es una autora que estoy segura de que nos va a sorprender con otros géneros y otros estilos.
Recomiendo Celina a todos los amantes de la fantasía, la intriga, la magia negra… y las escenas que te dejan un poco en vilo, sin llegar a ser terror.
Agradecer el ejemplar a la editorial para la creación de esta reseña y contenido.
¡Hola, Marisol! ¿Qué tal? Es un placer tenerte en Perdiendo el Rumbo, hablando de La noche roja, este es un libro reeditado con la editorial Munyx, ¿cuál es la historia de la novela desde que empezaste a escribirla hasta ahora?
¡Hola! En primer lugar, muchísimas gracias por tenerme aquí con vosotras en esta entrevista, ¡me gustan muchísimo las preguntas!
Y la primera… ¡guau! En realidad, podríamos estar horas y horas para contestar a la primera porque, Las crónicas del ángel y La noche roja, en particular, que es el primero de la saga tienen un recorrido muy muy muy largo porque es, de manera literal, la mitad de mi vida.
Yo empiezo a escribir La noche roja después de una redacción de castellano para clase en primero de la ESO que me atrapa por completo, cuando tenía doce años y a partir de ahí continué escribiendo a mano esta historia, que, por cierto, sigue siendo el método de escritura que sigo hasta hoy.
Cuando tengo catorce años se publica La noche roja, además, siempre he tenido la inmensa suerte de poder publicar de manera tradicional. Imagínate para una niña de catorce años el impacto que es que una historia, que creías que se quedaría en un cajón y que nadie leería, que finalmente se acabe publicando y puede leerse en todas partes y que acaban teniendo el éxito que tuvieron. Las crónicas del ángel siempre han sido un boom entre la gente más joven. Para mí eso es una es una barbaridad, a veces es, incluso, difícil de digerir que eso te está pasando a ti.
Desde los catorce hasta los dieciocho años publico la tetralogía en una editorial madrileña y en 2025 Munyx decide reeditar esta saga. La noche roja está de lectura obligatoria en un montón de colegios e institutos a los que he ido durante muchísimos años a hacer charlas de motivación a la lectura y escritura, de hecho, esta saga me ha llevado a poder viajar a ferias internacionales como en Frankfurt, en 2018 o Lyon, en 2017. Las crónicas del ángel cambiaron por completo mi vida, de hecho, no sé cómo sería si no hubiese la escrito y posteriormente, publicado.
¿Te sientes unida a algún personaje en particular?
Me gusta mucho esta pregunta porque no significa elegir a un personaje favorito ni un libro favorito, lo cual me resulta completamente imposible y la respuesta es sí, me siento muy conectada con Ángel, que es el protagonista y narrador de los cuatro libros: La noche roja, La Vindicta, El retorno y En su nombre. Es mi primer protagonista y con el que lo descubrí todo; la escritura, la creatividad, la pasión que siento por la lectura…
Ángel me cambió y me sigue cambiando la vida, reitero lo que decía anteriormente, el hecho de que esté llegando a tantísima gente trece años después de que escribiera sobre él… muchas veces me siento deuda con los lectores y las lectoras porque le han dado una oportunidad a este libro. Y, en gran parte, también se lo debo a Ángel.
¿A qué lectores recomendarías tu novela?
Yo escribí la saga cuando tenía entre doce y dieciséis años, entonces eso quiere decir que es una novela de adolescentes para adolescentes. Es un libro que, incluso en colegios se recomienda a partir de los ocho o nueve años y ponerle un tope sería hasta absurdo, porque tengo lectores muy mayores que disfrutan de esta literatura.
Han surgido nuevas nomenclaturas para para clasificación de edad, pero yo me quedo con el concepto juvenil, que me parece un concepto muy bonito porque habla de aquella época de las primeras veces. Siempre digo que Las crónicas del ángel sirven como bisagra para muchos lectores y lectoras que, después de haber leído toda su vida lecturas tipo Gerónimo Stilton o El diario de Greg se encuentran que, historias como Los juegos del hambre son todavía demasiado adultas para ellos.
¿Qué tiene de especial? ¿Cuál es el elemento que otras novelas de ángeles y demonios no tienen?
Yo creo que lo que más especial hace Las crónicas del ángel es que es una saga escrita por una adolescente para adolescentes sobre adolescentes, entonces eso llega a tener un nivel de verdad a la hora de narrar la historia que muy pocas historias juveniles pueden alcanzar.
Es más, para esta reedición tuvimos una revisión completa de la tetralogía durante algunos meses en 2024 y yo misma comprobé que ya no era capaz de escribir de cero esta historia. Sobre todo, porque tenía mucho nivel de detalle; sobre lo que era ser adolescente, esas primeras veces, ese entorno en el instituto, los compañeros, los profesores, la familia, los miedos al futuro… actualmente no sería capaz de escribirlo. Esto es lo que la convierte en una saga completamente diferente a cualquier otra que puedas encontrar en el mercado.
En La noche roja está muy claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos, porque cuando tienes doce años el bien y el mal son blanco o negro y la escala de grises se te pierde. Es cuando maduras que vas viendo esas tonalidades intermedias y eso es algo que ocurre sobre todo los dos últimos libros de la saga, porque yo maduro junto con mis personajes.
La saga son en total cuatro libros, ¿qué podemos esperar en las próximas entregas?
¡Muchas puertas abiertas! Y, por supuesto cómo esas puertas se van cerrando y se van abriendo otras ventanas, otras grietas… yo creo que en los lectores van a poder disfrutar muchísimo de las próximas entregas porque habrá mucho desarrollo de personajes y mucho desarrollo del mundo. También habrá mucha acción. No prometo que todos vayan a sobrevivir (jajaja) ni prometo que no vayáis a derramar alguna lágrima porque he llorado mucho junto con mis personajes. En definitiva, lo que podéis esperar es un desarrollo de todas las tramas y las subtramas que ya se intuyen o incluso se empiezan a desarrollar en La noche roja.
¿En qué proyectos estás trabajando ahora?
Pues justo ahora estoy empezando a escribir la segunda novela que publicaré en 2026. En un par de meses voy a publicar una biología, de la cual todavía no he hablado mucho, la verdad, pero sí que puedo adelantar que es un retelling de mitología nórdica. Estoy súper feliz porque siempre he sido una friki de la mitología en general y me he sentido especialmente unida a la nórdica.
Nos encontraremos con un enemies tu lovers que creo que puede emocionar mucho a todos los que disfrutan de un tira y afloja con los protagonistas.
Háblanos de ti, sin CV literario, ¿cómo es la Marisol que no escribe?
Esta última pregunta es, sin duda, una de las preguntas más difíciles que me han hecho en mi vida. Básicamente escribir es quien soy y es lo que me define. Si viéramos mi personalidad como la construcción de una casa pues sería mis cimientos, mis pilares, las paredes, las ventanas, los tejados… incluso la decoración interior.
Soy es una persona que escribe, a modo literario, pero también escribo en otras facetas porque soy periodista. Trabajo como directora de comunicación de Clabe, que es el Club abierto de editores. Entonces, cuando no estoy escribiendo de manera literaria, estoy escribiendo de manera periodística y cuando no, estoy leyendo de manera literaria, estoy yo leyendo de manera periodística jajaja
Al final me acabé buscando una profesión que también tenía que ver con las letras, como no podía ser de otro modo.
Por hablarte un poquito más de mí, me defino como una persona muy creativa y muy artística, ya no solamente a nivel literario sino también en otras disciplinas. Por ejemplo, mi mayor hobby es la cerámica. Lo disfruto muchísimo. Y también disfruto del arte de la conversación; me gusta mucho hablar y me gusta mucho hablar de las cosas que disfruto. Pueden ser los libros, las películas, la música… me gusta contar historias y que me las cuenten.
Lee la reseña de La noche roja en nuestro número 45: